
En la disposición que crece la esperanza de vida de la población en el mundo desarrollado, también acrecientan los estudios sobre la sexualidad en la madurez, con consecuencias a menudo extraordinarias.
Por ejemplo, se ha descubierto que una gran parte de las mujeres y de los hombres de 45 o más años de edad eligen llevar una vida sexual mucho más atrevida, lo que frecuentemente significa para la gran mayoría, experimentar con actividades relacionadas con lo prohibido, como conservar un intercambio de mensajes o pláticas eróticas con el cónyuge o pareja por vía telefónica o por medio de correos electrónicos.